Anteriormente estuve explicando la definición de enfermedades reumáticas autoinmunes: condiciones reumáticas originadas por una respuesta inmune anormal, que ataca los propios tejidos del cuerpo.
Sin embargo, esta clasificación se puede subclasificar según el alcance de los órganos y tejidos afectados:
Enfermedades sistémicas
Por un lado, las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas (ERAS) se caracterizan por afectar múltiples órganos o sistemas del cuerpo, lo que las hace complejas y variables en su presentación. Su naturaleza sistémica implica que los síntomas no se limiten solo a las articulaciones, sino que pueden comprometer la piel, los riñones, el corazón, los pulmones y otros órganos.
Algunas de esas manifestaciones clínicas son las erupciones cutáneas (como el enrojecimiento en alas de mariposa), sequedad en ojos y boca, úlceras orales, cambios en la coloración de los dedos al frío (Fenómeno de Raynaud), fatiga extrema, fiebre persistente, y dificultad para respirar.
Cuando dichas señales se presentan desde las primeras etapas de la enfermedad, pueden ser clave para un diagnóstico precoz, ayudando a descartar otros posibles diagnósticos.
Los ejemplos más comunes de esta clasificación incluye al lupus eritematoso sistémico (LES), la artritis reumatoide (AR), la esclerodermia sistémica, el síndrome de Sjögren y las miopatías inflamatorias (polimiositis y dermatomiositis).
No obstante, vale aclarar que la evolución sistémica varía entre enfermedades. Por ejemplo, el LES y la esclerodermia sistémica muestran afectación multiorgánica desde el inicio o en etapas muy tempranas, mientras que la AR, el síndrome de Sjögren y las miopatías inflamatorias pueden comenzar localizadas pero tienen el potencial de volverse sistémicas con el tiempo si no reciben un manejo adecuado.
Enfermedades localizadas
En contraparte, las enfermedades reumáticas autoinmunes localizadas afectan principalmente una región específica del cuerpo o un solo tipo de tejido, sin comprometer órganos internos de manera generalizada.
La esclerodermia localizada, la vasculitis localizada o la enfermedad de Raynaud (fenómeno de Raynaud primario) son ejemplos de este tipo de enfermedades localizadas.
Al compararse, el tratamiento y control de las localizadas suele ser menos complejo, permitiendo terapias más específicas y localizadas.
Sin embargo, ambos tipos de enfermedades reumáticas autoinmunes pueden afectar significativamente la calidad de vida, por lo que el enfoque diagnóstico y terapéutico varía según el grado de compromiso en el cuerpo.